1 de septiembre de 2015

Distrito 4, primera parte.


Un hombre con el pelo castaño y uniforme arremangado entró en el garaje donde estaba escondido el que debía ser su confidente. La sala apenas tenía la ventilación que ofrecía la puerta cuando se abría y se cerraba, y no era a menudo, y se iluminaba con un simple foco de luz desde el techo.
Encendió la luz y la habitación se alumbró con un destello vago, el cual aumentaba de intensidad con el paso de los segundos. Se acercó a una prueba que trataba de ocultar del departamento de Policía y le descubrió la cabeza. Era Di Nomteco, un poderoso miembro de una de las grandes familias que traficaban con drogas en todos los distritos de Reloccie. Di Nomteco, atado de manos y pies a una silla, escupió a escasos centímetros del comisario Montenni, aquel hombre de pelo castaño. Montenni, algo harto por el comportamiento que estaba teniendo el preso en sus últimos encuentros le acercó una foto de un hombre con melena y pelo castaño.
- ¿Qué sabes de este hombre? –dijo mientras se sentaba delante de él en una silla algo más cómoda de la ocupada por Di Nomteco.
- ¿Que empieza a perder pelo? –contestó el preso mientras trataba de tocarse el suyo con las manos esposadas. Montenni, algo cansado de las respuestas chistosas de ese hombre barrigudo cuadró sus hombros y le miró fijamente.
- Hagamos las cosas bien -dijo con tono calmado-, no creo que quieras que entre mi compañera a interrogarte -levantó la fotografía de nuevo para que Di Nomteco la viera claramente ya que el foco que pendía del techo tampoco ayudaba demasiado-. ¿Sabes quién este hombre?
- Sí, que entre, que hace mucho tiempo que no veo a una mujer sin dinero de por medio -rió a carcajadas.
Montenni, sabiendo que su compañera escuchaba todo lo que aquel baboso decía se lamentó por el pobre Di Nomteco que tarde o temprano vería satisfecho su deseo de tener a una mujer ante él.
- Dudo que sigas con la misma sonrisa cuando llegue. - El hombre esposado parecía muy seguro de si mismo y al pobre Montenni cada vez le quedaba menos paciencia.- Mira, sabemos quién es, solo necesitamos un paradero; un almacén, uno de los pisos francos que habitúe y, ya puestos, si ves que te sientes charlatán, un lugar que le incrimine en la red de narcotráfico que se ha formado en las distintas familias de cada distrito.
- Pues, siento decirte, que poco sé de él, salvo que le gustan los puros cubanos y las modelos.
- No nos sirve, puede estar días o semanas sin pasar por allí y tenemos que cogerle ya.
Con toda seguridad, Di Nomteco acabaría con la paciencia de Montenni por el simple hecho de no tener nada que ganar respondiendo a las preguntas. Su familia era una de las más influyentes en los distritos y desvelar esa información no les daría ningún beneficio.
- Es sencillo; si nos dices la localización de su centro de operaciones te quitaré las esposas y serás libre, sin trucos. Podrás irte por esa puerta, pedir un taxi y llegar a casa sano y salvo.
- Tú déjame las esposas, la llave y trae a esa chica que dices, que ya veré yo qué información le digo dependiendo de cómo se comporte.
Esa respuesta le dio a Montenni la señal para acercarse a la puerta y llamar dos veces. La puerta se abrió con un quejido a metal oxidado y Montenni se apartó para dejar entrar a su compañera que sonreía con los ojos entrecerrados y las manos a la espalda.
- No sabes la que te espera, Di Nomteco.- Montenni les dejó a solas y atravesó la puerta para apoyarse en la pared del pasillo y escuchar por el auricular lo que sucedía dentro.





Ambra había escuchado toda la conversación y en ese momento, aprovechando la pequeña ventaja que tenía sobre aquel hombre, se quedó de pie frente a él, dejándole pasar su mirada por todo su cuerpo.
Di Nomteco estaba disfrutando de las vistas de la elegante mujer. Era más que evidente que tenía carácter, su postura frente a él ya lo dejaba claro, pero ninguna mujer sería suficiente para hacer que se inclinase. Si su compañero charlatán no lo había conseguido, aquella insignificante pero preciosa mujer no le haría ni pestañear.
- Bien Di Nomteco, dime, ¿dónde se esconde el gordo seboso de Caputo?- Di Nomteco se quedó callado, completamente mudo y sintió como por su cuerpo se extendía algo que no había sentido nunca. Miedo.- No tengo todo el día y yo no soy mi compañero. ¿Dónde?
- Una chica tan bonita como tú no debería hablar así.- Ambra le dedico una sonrisa al hombre atado pero sus ojos no cambiaron.
- Por última vez, ¿dónde?
Di Nomteco no dijo nada, siguió callado a sabiendas de lo que podría suceder. Por algún extraño motivo sabía que esa mujer no era inocente, y tampoco débil. A diferencia de su compañero sus ojos brillaban con la leve luz que había en el garaje y su sonrisa, constante e imborrable a pesar de la seriedad y el tono de sus palabras, no predecía nada nuevo.
- Está bien.- Ambra apartó la silla con la mano izquierda, manteniendo la mano derecha a la espalda y su cuerpo siempre de frente a Di Nomteco.
Cuando la silla no impedía la cercanía de ambos Ambra colocó lo que sujetaba con la mano derecha frente a Di Nomteco sin borrar esa sonrisa que una y otra vez le producía escalofríos al preso.
- ¿Una funda de vino?- Di Nomteco relajó todo el cuerpo con una sonora carcajada que retumbó en las paredes vacías del garaje. Su risa se mantuvo alrededor de un minuto hasta que su cuerpo le obligó a doblarse a la mitad por el dolor de abdomen.- Ya decía yo que una mujer no podía dar tanto miedo. Eres todo aparienc...
Di Nomteco se quedó con las palabras en la boca ante un rápido movimiento de Ambra. El pecho del hombre quedó abierto por un corte profundo, húmedo, repleto de gotitas rojas. El grito fue atronador y, mientras él luchaba por librarse de las ataduras que lo retenían en esa silla, Ambra pasó el dedo índice de su mano izquierda por el filo de su secreto mejor guardado. 

- Di Nomteco.- Al oír su nombre levantó la vista de su pecho sangrante hacia los ojos grises, casi transparentes, de Ambra.- ¿Donde?- El silencio provocó que la sonrisa de Ambra se hiciera más ancha.- Mantener silencio no te va a ayudar, puedo estar toda la tarde con esta dulce tortura- dijo enseñándole la daga.
- Si me dejáis libre después de esto os encontrarán, analizarán mis heridas y darán con vosotros, mi familia os destruirá. No escaparéis de ésto.- La joven se arrodilló frente a él, sentándose de forma delicada sobre los tacones negros de suela roja que se había puesto para esa ocasión.
- ¿Sabes de qué está hecho esto?- preguntó dejando frente a él la pequeña daga. Él negó con la cabeza y Ambra volvió a moverla, cortando ésta vez la pierna de Di Nomteco. Mientras él gritaba ella recupero la postura vertical completa.- Quizás es la única arma que es imposible de descubrir de forma química, el único material que no deja huellas ni rastro genético  Siento decírtelo Di Nomteco pero cuando te dejemos libre es muy posible que seas un cadáver. A no ser que empieces a hablar.
- Pues mucha suerte.
Ambra asomó la cabeza por la puerta cinco minutos después y avisó a Montenni. Ya tenían localización.

- ¿Sigue vivo? -Montenni llevaba el coche mientras Ambra mandaba un comunicado a la comisaría para pedir refuerzos. Si iban al almacén principal de Caputo necesitarían a la brigada.
- Más o menos –le dijo mientras le tendía las esposas.
Montenni no preguntó más y siguió las indicaciones de su compañera. Destino: Distrito 12.




Para leer la segunda parte debéis ir al blog Noche de Cuaderno y Bolígrafo (enlace a la entrada) ya que este relato pertenece al proyecto de Reivindicando Blogger #ProyectoParaDos.




11 comentarios:

  1. Se lo he dicho a Dei pero aquí estoy para decírtelo a ti otra vez: vuestro relato es una pasada. Tiene muchísima acción y casi no puedo separar la cabeza de la pantalla. Chicos, quizá esto se lo vaya a decir a todas las parejas, pero... deberíais pensar en escribir más cosas juntos :)

    ¡Un beso!
    Paco M.

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  2. Me ha encantado el relato (bueno, solo llevo una parte) pero desde ya me ha encantado. Todo el ambiente que creas y la forma en la que se inicia esta historia es genial. Voy a mirar qué tal sigue la historia, pero de momento te digo que me ha encantado.
    ¡Un besín!

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  3. Holii pera~~ *^*

    Me ha encantado el relato, y la temática es distinta a todas las demás, y eso se agradece a la hora de leer :3 Voy a ver cómo acaba esto, pero presiento que tiene muy buena pinta :)

    Vic~

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  4. Es muy... ¡Booom, en tu cara de narco gilipollas! Tú me entiendes.
    Muy bueno, chicos. Me mudo al blog de Dei, a ver qué me encuentro por allí.
    Un beso,
    C.

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  5. Me gusta, me gusta. No soy muy de trama policíaca/negra, pero has perfilado una escena genial. No tengo ni idea de qué material puede ser, la verdad, pero me gusta cómo has cincelado los personajes, y estoy deseando ver cómo sigue Dei. Felicidades, peri.

    Un frío beso,

    Emily

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  6. Me ha encantado el detalle de la suela y los tacones muy a lo femen fatal. La verdad a mi me pasa como a Em, y no soy mucho de trama policíaca, pero me ha gustado mucho la presentación de los personajes. Ya estaba deseando que Ambar cruzara esa puerta y borrase toda esa seguridad y bravuconearía del tipejo ese. Y lo hizo jeje. Pero lo que más me gusta es que al final conseguiste que ella me inspirase miedo de verdad. Estoy deseando leer la continuación.

    Un beso

    Angie

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  7. Estoy intrigada por el arma que usa Ambra (por cierto, personaje de un estilo que me gusta). Los nombres italianos me han hecho pensar que la escena sucedía en Roma, aunque no sé si es así, y Di Nomteco muy chulito pero luego bien que ha cantado. Aunque no me extraña, teniendo en cuenta que Ambra iba a cuchillazo limpio.
    Continuo leyendo en el blog de Deivid.
    ¡Un abrazo!

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  8. Me encantan este tipo de tramas y... ME ENCANTA AMBRA Y QUIERO CASARME CON ESA MUJER! Necesito más!!!
    <3 <3 <3 <3 <3 <3

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  9. ¡Un relato policial, yey! Me encantan estas cosas. Y qué interesante lo del arma. Sigo leyendo, felicitaciones por lo que has escrito :D
    ¡Un abrazo!

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  10. No puedo opinar demasiado ya que no es un género que lea de forma asidua pero me ha gustado la idea y el personaje de Ambra. Voy a leer la segunda parte para poder ver como se decanta el asunto ^^
    Un fuerte abrazo,
    María

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  11. Muy interesante, estoy intrigada por el puñal, me voy a seguir leyendo.

    Saludos!!

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